Secretos de Toledo: El confesionario del diablo

Secretos de Toledo: El confesionario del diablo
Septiembre 8, 2016 admin
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Cita con el mismo diablo en la Catedral de Toledo

Hoy volvemos con alguna de las leyendas y relatos mas misteriosos e interesantes de la historia del Toledo antiguo. Secretos de Toledo, los cuáles muchos de ellos son ya parte imprescindible de toda ruta guiada por Toledo que se precie por parte de turistas, grupos o visitantes que se precien.

Es sabido por todos que al figura del diablo forma parte de muchas de las leyendas de Toledo, pero hoy nos vamos a centrar en aquella en la que están directamente relacionados el diablo y la suprema de toledo, la Catedral.

La leyenda cuenta la historia de Don Angel de Arellano, un noble que vivía junto a su hijos Gonzalo en una pequeño palacio muy cerca del callejón de San Pedro. Por toda la dudad era sabido la bondad y la nobleza de don Angel, además de por su sabiduría.

Por su parte su hijo Gonzalo no dispensaba la misma imagen a los vecinos de Toledo. Se trataba de un hombre cruel, mezquino, deshonesto con las mujeres de la ciudad, es decir un compendio de todo lo que sacaba de quicio a su padre don Angel.

Un buen día Gonzalo conoce a una hermosa muchacha, hija de un pescador y se enamora de ella perdidamente. El amor por la joven muchacha ahuyenta todos los malos pensamientos que éste tenía y ponía en práctica por toda la ciudad, volviendo un ser mas amable con todo el mundo y sin liudar a dudadas mas honesto a su sufridor padre. Estaba claro que el amor de la joven sagrario, que así se llamaba la joven, le había ablandado su salvaje corazón. Por supuesto nadie daba crédito al cambio que había sufrido el famoso hijo del noble don Ángel.

Pero eran otros tiempos, y la joven muchacha no procedía de una familia de la nobleza como la familia de Gonzalo, y claro eso era un aspecto negativo para don Angel. Para el hijo, enamorado perdido, no había problema por ningún lado, pero don Angel no podía aceptar esa relación. Entonces las discusiones entre padre e hijo se hicieron cada vez mas frecuentes, y eran notables las veces en los que los gritos de ambos se escuchaban en la ciudad. Hubo quién afirmó que incluso llegaron a las manos.

Entonces un Jueves santo, después de una discusión muy fuerte con su hijo, don Angel acudió a la Catedral con el objetivo de confesar sus pecados. Cuando llegó vio que un gran gentío ocupaba la Catedral esperando recibir confesión. Entonces y justo antes de marcharse cansado por no encontrar quién le confesará , vio al lado de la Puerta del Perdón un viejo y pequeño confesionario. Son pensarlo dos veces se arrodillo y empezó a confesar todos sus pecados.

Al t¡poco tiempo después s ele ció abandonar la Catedral bañado en lágrimas. La gente al verle decidió ir al viejo confesionario de donde salía don Angel, pero todos se percataron de que allí no había ningún sacerdote.

Ese mismo día Gonzalo fue asesinado por la espalda con una daga empuñada por su propio padre. Éste, don Angel, confesó haber matado a su propio hijo bajo las nulas posibilidades que tenía de recuperar a su hijo. Para él verle en junto a una mujer de clase inferior fue como un insulto, y la gota que colmo el vaso. Comentó que la voz que le habló en el confesionario fue la que le incitó a acabar con al vida de su hijo.

Desde entonces corrió por Toledo la noticia de que fue el mismísimo diablo quién hablo a don Angel en l viejo confesionario al lado de la Puerta del Perdón de la Catedral. El diablo dicen que condeno el alma de don Angel por siempre y acabo con la deshonra de su hijo de un mismo plumazo.

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