La Rosa de la Pasión | Toledo Olvidado

La Rosa de la Pasión | Toledo Olvidado
Septiembre 7, 2015 People

Poco a poco vamos descubriendo leyendas e historias del toledo mas Antiguo, unas mas bonitas que otras, unas mas trágicas que otras, pero siempre legendarias y adyacentes a las calles de un Toledo histórico. La de hoy es la historia de un amor prohibido, un amor ardiente en los tiempos en los que la reconciliación entre religiones era un imposible, y tan sólo existía entre muchos el podio y el rencor, aunque para otros pocos el lazo que podía unir esa rivalidad no era otro mas que el amor mas puro.

La siguiente leyenda nos sitúa en el Toledo olvidado del S.XIII. Por aquel entonces Toledo disponía de una población divergente entre las culturas judía, árabe y cristiana. Aún así, no estaban bien vistos los lazos de unión entre presionas de diferentes culturas. Ésta es la historia de Sara, una joven judía muy bella, apuesta y que con tan sólo 16 años ya era huérfana de madre. Su padre, Daniel, el cuál era artesano, no reparaba en molestias para el cuidado de su hija. Ambos vivían en la judería Menor de Toledo.

La joven tenía una vida un tanto agobiante. Su padre no la dejaba salir de casa solo para hacer algunos recados, y si ésta quería adquirir artículos para mujer tenía muy cerca lo que entonces se llamaban “tabucos” , que hoy serían las tiendas de ropa y complementos de mujer.

Una de las veces que Sara se dispuso a salir para hacer un recado conoció a un apuesto joven, el cuál promulgaba con la religión cristiana. Pasó el tiempo y ambos se fueron conociendo, acabándose por enamorar el uno del otro desesperadamente, aunque en secreto por el bien de sus vidas. El joven cristiano poco a poco fue merodeando por la casa de Sara, induciéndola a salir a verle, a lo que esta respondía con dolor que no podía ser.

Otros judíos, aspirantes a llevarse la mano de Sara, acudieron al padre de ésta, contándoles las malas compañías que la chica tenía con un cristiano de la ciudad. Daniel, el padre, al principio no hizo mucho caso de éstas acusaciones, pero eran tal las murmuraciones y el ver a un joven merodear su casa intentando alcanzar una de las ventanas,lo que acabó por ratificar los hechos de lo sucedido.

Muy enfadado, en un tiempo en el que se penaba fuertemente la unión de cónyuges de distintas religiones, el padre formuló captar al joven cristiano y acabar con su vida. Una fría noche de Viernes Santo hombres con el rostro tapado accedieron desde le río Tajo hasta las laderas de la peña del Rey Moro con el objetivo de encontrarse con el joven cristiano y quitarle la vida por su atrevimiento a acercarse amorosamente a la joven judía. El joven cristiano había sido engañado para acudir a cierto paraje donde por entonces aún se conservaban ciertos restos de un templo romano para hacer trabajos fornidos en el campo. La joven Sara, enterada de lo que iba a suceder, corrió rápidamente en busca de su amado preguntando al barquero que había atravesado a aquellos hombres qué hacía donde los dirigió. Dándole éste el punto exacto logró llegar antes que su enamorado y pudo contarle todo lo que se disponía a realizar su enfurecido padre. Presentado su padre y sus ayudantes judíos la joven judía solo pudo confesar la verdad y retractarse de su nueva conversión al cristianismo. Ante tales hechos el padre aún mas furioso y desesperado, y en un punto fuera de sí, mandó a sus compañeros capturar a su propia hija y darle muerte como respuesta y penitencia por su gran fechoría de conversión y mentira. El padre mandó que su muerte fuera igual de cruel y violenta como la del propio Jesus de Nazaret. Crucificaron a la chica cubriendo su cabeza con una corona de espinas, y con una todavía mayor crueldad, ya que fue quemada viva.

Pasó el tiempo, y por el lugar un anciano pastor descubrió una bonita flor, la cuál llevaba inscrito en cada uno de sus pétalos los mismos signos que llevaba Jesucristo. La flor llegó hasta el arzobispado, el cuál mandó desenterrar el lugar en busca de respuestas ante el descubrimiento de misteriosa rosa,  y así, encontraron los restos de la muchacha convertida, los cuáles dieron traslado hasta el hoy desaparecido santuario de san Pedro El Verde. Desde entonces cada una de las rosas que aparecían en el lugar de los restos llamaron a denominarla “rosa de la pasión”.

La verdadera idéntica de la Rosa de Pasión, es la de ser la flor de Maracuyá, original de América, y descubierta por los españoles en 1569.

Flor de Maracuyá. Díez pétalos que representan a los 10 apóstoles que fueron fieles a Jesucristo en su crucifixión.

Flor de Maracuyá. Díez pétalos que representan a los 10 apóstoles que fueron fieles a Jesucristo en su crucifixión.

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